
La norteamericana Jennifer Figge se convirtió, el 5 de febrero, en la primer mujer que cruzó el Océano Atlántico a nado.
La aventurada atleta de 56 años concluyó su travesía de 24 días exhausta, pero con la satisfacción de haber realizado una hazaña que había fantaseado a los 11 años.
Durante 1963, mientras viajaba hacia Italia con su madre, un rayo intercepta al avión en donde se encontraba y en ese momento Figge imagina al biplano en el medio del océano y ella cruzando el Atlántico para salvar su vida.
El itinerario del viaje consistía en partir desde República de Cabo Verde(un conjunto de islas pertenecientes al continente africano) y arribar a la isla caribeña de Barbados, a 3.379 kilómetros de distancia.
Figge comenzó su travesía el 12 de enero con la pauta de nadar entre 6 y 8 horas diarias; ser protegida por una jaula, en caso que hubiera tiburones; ingerir 8.000 calorías diarias, por medio de bebidas energéticas, pastas, papas, carne y manteca de cerdo y tener una embarcación a su disposición.
Por desgracia, durante el trayecto no tuvo la ayuda del clima, que la enfrentó a olas de más de 9 metros de altura y modificó su recorrido. A los 24 días llegó a costas de la isla Chacachacare, perteneciente a República de Trinidad y Tobago, a 350 kilómetros de Barbados.
Al finalizar su proeza, la americana concluyó: "Nunca tuve miedo", y completó: "Pero mirando atrás, quizá no volvería a hacerlo". Pese a que tuvo en mente seguir hasta las Islas Vírgenes Británicas, a más de 900 kilómetros de Trinidad.
La travesía de Figge
"Era clara, era vida, de mis manos se escurría
Me besaba, me envolvía, pero siempre agua seguía
Amanecer, desnuda en tu ritual, y así te encuentro,
Serena siempre..."


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