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GAME OVER


Gusmao, representó a brasil en Atenas 2004, no podrá competir nunca más.

La velocista brasileña Rebeca Gusmao fue suspendida de por vida por la Corte de Arbitraje del Deporte, la máxima instancia mundial de justicia del ámbito deportivo, luego que a la nadadora se suspendiera en dos oportunidades sanciones por doping y en una ocasión por fraude.

Luego de una puja judicial de casi 4 años, se determinó que la oriunda de Brasilia no podrá presentarse nunca más en una competencia oficial y además deberá devolver las 4 medallas que consiguió en los Juegos Panamericanos 2007 (oros en los 50 y 100mts libre, plata en 4x100 crol y bronce en 4x100 combinados), cita en la que fue suspendida por última vez.

Gusmao y sus abogados hicieron todo lo posible por demostrar que el exceso de testosterona en su organismo se debía a una falla de su sistema reproductivo.

“Las evidencias comprueban que se cometieron tres claras violaciones a los códigos antidopaje", afirmó el tribunal. En el campeonato brasilero de mayo del 2006, fue su primera lamada de atención, en un examen sorpresa el 13 de julio del 2007 también fue sancionada y definitivamente la FINA decidió tomar medidas drásticas tras el Panamericano de ese mismo año, pues en las tres ocaciónes se le encontraron altos niveles de testosterona. Por si las cosas no se encontraban lo suficientemenete mal, la nadadora evadió el control antidoping entregando orina de otro como suya.

Esteban no da Paz a sus rivales

Luego de una maratónica competencia, el argentino Esteban Paz logró inscribirse en la historia grande de la natación “criolla” al imponerse como el primer nadador en bajar los 15 minutos en los 1500 libres, en el Campeonato Nacional uruguayo.

Con un tiempo de 14min 51seg 78cen, el oriundo de Santa Rosa, La pampa, rompió su anterior récord argentino (15min 04seg) y además se ubicó a sólo 15 centésimas del record sudamericano del venezolano Ricardo Monasterio, 14min 51seg 63cen.

Entrenado actualmente por Daniel Garimaldi e integrante del equipo Quality ISAD en Argentina, el veinteañero formó filas del club organizador y ganador del certamen:
Club Bigúa de Montevideo, quien tiene 11 títulos con el ganado este fin de semana.

Pero no solamente los “milki” (1500mts) le dieron un récord en esta pileta de 25mts, pues también hizo récords sus tiempos de 400mts libres (3min 48seg 31cen) y 800mts libres (7min 52seg 76cen).

Intensa fue la competencia para Paz, quien compitió en 11 pruebas: 100 espalda, 200 medley, 400 medley, 100, 200, 400, 800 y 1500 libre libre y las postas 4x100 libre, 4x100 combinado y 4x200 libre) Seis de las cuales ganó y en tres consiguió récords argentinos.

El hecho simpático de las tres jornadas en Montevideo también lo tuvieron como protagonista: Esteban no finalizó los 800mts como el resto de los competidores. Por el contrario, ¡él hizo 900! “Me pase”, diría Paz entre timidez y algarabía por la nueva marca nacional.

La campeona de 97 años

El diario El País de españa le realizó una linda e interesante entrevista a la"súper abuela" (es larga pero vale la pena)


Espalda 200, 100 y 50 metros: campeona de Europa. Nadie puede con esta mujer que decidió hacer del agua su mejor amiga. Sólo lo conseguirá el tiempo. En septiembre subió al podio para que le entregaran tres oros en los campeonatos de Europa de natación celebrados en Cádiz. En junio fueron cuatro oros en los campeonatos de España que se nadaron en Madrid. Cuatro en las cuatro modalidades en las que se presentó. A ella le bastaba con llegar. No hay nadie como Bernarda, nadie en la categoría de más de 95 años que pueda hacerle sombra. Es sólo ella, el agua y su tesón. Una voluntad de oro mortificada por achaques de la edad, pero, al menos, a día de hoy, a salvo.

La Federación Internacional de Natación reconoce a Bernarda Angulo (Las Palmas de Gran Canaria, 1912) dos récords mundiales en la categoría de 95 a 99 años. 400 metros espalda en piscina de 25 metros y 400 metros libre en piscina de 50 metros. Además, posee ocho plusmarcas de Europa.

Tiene 97 años. Su cuerpo es un jarroncito de porcelana. Atrae la atención por el blanco vibrante de su pelo corto y lacio, su nariz angulosa, ojos azules y una sonrisa amplia y generosa. Desde hace más de 50 años vive en un barrio humilde de Las Palmas, en el tercer piso de un edificio sin ascensor. Viste un moderno traje blanco con estampados negros. De su cuello, un sencillo cordel sujeta un camafeo negro de bisutería con inscripciones doradas. Vive sin ayuda de nadie. Resistiendo desde hace 33 años. Bernarda Angulo enviudó en 1976. Tenía 64 años. La natación ha sido su bálsamo contra la soledad. Sus marcas, la certeza del triunfo de la voluntad y capacidad de superación.

"Nado mejor que camino", explica sin sorna. Entrena cada día. De 500 a 800 metros, según los ánimos. Hasta los 45 años no aprendió a nadar. "Me bañaba en la orillita de la playa, veía a mis hijas donde no hacían pie y me daban ganas de aprender yo también. Ellas me enseñaron". Treinta y cinco años después comenzó a competir. Con 80 años. "Fue empezar una nueva vida. Con la natación, la existencia se me hizo más llevadera. Mi entrenador, Argimiro García, me decía que, si seguía, nadaría hasta los 110 años". Ha cambiado de club varias veces. Primero, el Club Natación Metropole, donde sigue entrenando. Después, el Victoria, porque le permitía también participar en travesías en mar abierto. Con 80 años nadó el brazo de mar -2.600 metros en un mar de fuertes corrientes- que separa Lanzarote de La Graciosa. Ahora compite con el Máster Baleares, de Palma de Mallorca. Su entrenamiento calle arriba calle abajo entre las corcheras de la piscina es también un combate contra las ausencias. "En los primeros años éramos muchos de mi edad. Y lo pasábamos muy bien. Pero me fui quedando sola. Y un día era la única. Sin compañeros, sin entrenador, sin ayuda. Fueron los del club de Palma los que me animaron a seguir. Ellos me arropan y me cuidan".

Ha estado en campeonatos del mundo en Nueva Zelanda, Canadá, París, Marruecos, Chipre, Estocolmo, Austria, Alemania... Se recuerda en unos con 81 años escrutando desde la distancia a un nadador japonés de unos 90. "¡Era una figura tan delgadita...! Pensé cómo podía ser posible que aquel hombre tan frágil se atreviera a meterse en la piscina". Dieciséis años más tarde, Bernarda sigue prefiriendo el estilo crawl a nadar de espalda porque le gusta lanzarse a la piscina de cabeza antes que salir desde el agua.

Quiere seguir, pero a los 97 salir de casa con maletas para coger un taxi al aeropuerto es tarea complicada. En el salón de su piso mira con ayuda de una lupa las inscripciones en trofeos y medallas. Le cuesta sujetarlas. "¡Tan pesadas que son...!". Enseña la última placa recibida, este año, de la Federación Española de Natación por su contribución al desarrollo de la natación máster y sus actuaciones en campeonatos del mundo y Europa. "A veces me pongo con la lupa a ver qué pone, pero después me olvido". Anota con letra temblorosa en hojitas arrugadas lo que no debe olvidar. En su piso, las copas y diplomas se añaden a las inevitables fotos familiares. Casi todas antiquísimas. De su boda, en 1931. "Nací en 1912 en Firgas, en el interior de la isla, entre árboles frutales, mucho sol y una gran finca de plataneras. De niña era inquieta y juguetona. Participaba en todo, lo mismo en juegos de niños que de niñas. Eso es lo que creo que me ha dado la resistencia que tengo. A los 6 años me llevaron interna a un colegio de monjas en Las Palmas. Nada más salir del colegio me casé. Todavía no había cumplido los 19. Fueron sólo cuatro meses de noviazgo".

Bernarda es ama de casa desde hace 80 años. Su marido regentaba una tienda de comestibles. Un hombre "bueno y cariñoso. Me llevaba 11 años. Era mi marido y mi padre a la vez. Me ayudó a ser constante". Ella administraba el hogar y él la ayudaba con la casa. Un hombre mañoso para los arreglos domésticos, lo que hoy más echa en falta. "Fui muy feliz en el matrimonio". También cuelgan fotos con sus cuatro hijos, dos chicos y dos chicas. "Los hijos son lo que más se quiere, porque son un trozo del alma de uno". Los hombres murieron repentinamente, con 5 y 37 años. Hace unos meses falleció una de sus dos hijas. "A mi edad vivo pendiente de saber si cuando me levanto por la mañana tengo fuerzas para hacer todas las cosas que necesito. Pero siempre es bonita la vida, aunque se sufra". Se siente insegura en su casa, pero no quiere dejar la vivienda familiar. No, al menos, sin la garantía de que en la residencia de ancianos le permitirán salir a entrenar. "Cuando nado me concentro en que tengo que llegar, dar bien la vuelta para que no me descalifiquen y contar las piscinas que me faltan. A veces me olvido y los compañeros me tienen que parar porque sigo nadando". En Madrid nadó los 200 metros espalda en 08:49:98, récord de Europa por más de 11 segundos de diferencia con el anterior. Años antes, en Gijón, había mejorado la plusmarca mundial de los 200 metros libre con un crono de 09:26:22. "Antes la vida se reducía a tu familia y el barrio donde vivías. La idea de igualdad es positiva, pero depende del uso que se haga de ella. Porque no todos somos iguales".

Récord criollo

La argentina Cecilia Bertoncello reafirmó su superioridad en los 50mts espalda al cronometrar una nueva marca nacional en la Copa Bigúa uruguaya.


Con 27seg 89cen la nadadora de Quilmes, provincia de Buenos Aires, superó sus 28seg 78cen, que tenía en su poder en pileta de 25mts desde el 14 de noviembre del año pasado.

La representante olímpica en Beijing 2008, se posicionó con este registro en la vigésima posición del ranking mundial, en un virtual segundo puesto sudamericano, sólo detrás de Fabiola Molina (26seg 63cen), y en una sexta ubicación panamericana.

Bertoncello, de 19 años, es poseedora de tres de los seis récords argentinos en espalda: 50mts en ambas piletas y 100mts en corta.

La vigésimo tercera edición de este encuentro deportivo realizado por el club Villa Biarritz tuvo como máximo ganador al equipo argentino River Plate.

Melconian y sus récords "atados con alambre"

RAÚL MERNIES

Hace unos meses los equipos uruguayos de natación accedieron a los trajes de última tecnología, los Jaked, que revolucionaron la natación internacional reduciendo notoriamente los tiempos de las mejores marcas.

Esos trajes implican un largo proceso de postura y son prácticamente descartables, ya que luego de cuatro o cinco "chapuzones" deben ser desechados.

El traje de Melconian ya cumplió su vida útil y eso quedó demostrado cuando el fin de semana se le rasgó en el pecho.

Ahí apareció la solución a la uruguaya: un parche por detrás, un poco de pegamento y a nadar.

Con el traje remendado Martín Melconian estableció el nuevo récord nacional en 50 pecho con una marca de 27"36, superando el anterior de 28``20, también de su autoría. Y también bajó la marca nacional de 100 pecho, con 1`01"79
Nicolás Francia, por su parte, también puso nuevos récords en 50 espalda (27"36) y 100 espalda (56"28).

Además, la posta 4x100 estilos combinados, integrada por Nicolás Francia, Martín Melconian, Martín Levrero y Gabriel Melconian, puso nuevo registro absoluto con 3`50"27.